Ganadores I Concurso de relatos "Hoteles que inspiran"

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Ganadores I Concurso de relatos "Hoteles que inspiran"

18.05.2023

Castilla Termal Hoteles ha trabajado desde 2005 en recuperar el patrimonio para que sus alojamientos de Castilla y Le贸n y Cantabria puedan seguir conservando y promoviendo su historia.

 Este a帽o lanzamos el primer concurso de relatos ambientados o inspirados en nuestros hoteles, en una acci贸n con la que busc谩bamos sumarnos a la celebraci贸n del D铆a Internacional del Libro.

La participaci贸n ha superado las expectativas: m谩s de un centenar de amantes de la escritura se anim贸 a compartir su relato a trav茅s de la aplicaci贸n que desarrollamos para esta acci贸n. Muchas gracias a todos por el tiempo dedicado, con ellos hab茅is contribuido al legado de estos edificios hist贸ricos que son pura inspiraci贸n. 

Hemos disfrutado con la lectura de historias ambientadas en Olmedo, El Burgo de Osma, Solares y Monasterio de Valbuena. 

Precisamente Monasterio de Valbuena fue el lugar elegido por el jurado para deliberar sobre los textos y seleccionar a los ganadores. 

El periodista y escritor Carlos Aganzo, el poeta y profesor Ferm铆n Herrero, y Lidia Casado, experta en animaci贸n a la lectura y profesora de escritura dedicaron varias horas a revisar cada relato antes de tomar la decisi贸n final.


Jurado I Concurso de Relatos Hoteles que inspiran


1er PREMIO. No茅 Fern谩ndez S谩nchez, relato inspirado en Monasterio de Valbuena (Bono regalo Escapada Termal 4* una noche de domingo a jueves)


"Fidel condujo nervioso casi una hora hacia el sur desde Valladolid. Tamborileaba el volante con los dedos al son de un tema de un cantante latino con un bigote extravagante al estilo de Dal铆 que le gustaba a Clara. Mir贸 el asiento vac铆o del coche de alquiler y suspir贸. 芦Pronto nos veremos, ya no queda mucho禄. Atraves贸 un mar verde de cultivos hacia su destino: Olmedo. Dej贸 atr谩s una muralla de piedra y avanz贸 despacio hacia una construcci贸n en la que destacaba un antiguo campanario coronado por tres nidos de cig眉e帽a. Se qued贸 en silencio, contemplando la entrada del hotel. Juguete贸 con su alianza, que reluc铆a dorada en su dedo como una cadena que le ataba a una rutina mon贸tona. Pens贸 en quit谩rsela, pero decidi贸 no hacerlo. 芦Si ya sabe que estoy casado禄. 鈥擝ienvenido al hotel Castilla Termal Olmedo 鈥攗na joven le salud贸 tras un mostrador de madera oscura, registr贸 sus datos y le dio la llave de la habitaci贸n. 鈥斅idel! 驴Pensabas empezar sin m铆? Se volvi贸 y contempl贸 a Clara. El sol hac铆a brillar su melena rubia y rizada como el halo de un ser sobrenatural. Ella se ech贸 en sus brazos y estamp贸 un beso c谩lido en sus labios, m谩s largo y h煤medo de lo prudente para el hall de un hotel. Al separarse, se sumergi贸 en unos ojos verdes que parec铆an chispear. 鈥斅縉o te alegras de verme? 鈥攑regunt贸 mientras jugueteaba con uno de sus rizos. 鈥斅laro! 鈥攁dmiti贸 con unos nervios impropios de sus cuarenta veranos, y volvi贸 a besarla. 鈥擭o seas impaciente, deja algo para despu茅s. Un poco m谩s tarde, entraron de la mano al balneario. El olor a humedad y sales le confort贸. La piscina azul turquesa ocupaba el centro del claustro de un antiguo monasterio. El borboteo de burbujas y chorros de agua resultaba relajante, acompa帽aba al repiqueteo de la lluvia en la cubierta de cristal. 鈥擵oy a probar las camas de burbujas 鈥攕usurr贸 Clara en su o铆do, roz谩ndole con sus labios. Se recre贸 en su figura, todav铆a esbelta a pesar de dar a luz a dos hijos. Nad贸 con agilidad hasta el otro lado de la piscina y se tumb贸 como una sirena llamando a su particular Ulises con un canto silencioso y un gui帽o. Se recost贸 junto a ella, cerr贸 los ojos y sinti贸 el cosquilleo del aire en su espalda. 芦Deber铆a hacer esto m谩s a menudo禄. Not贸 un ligero mareo cuando subieron a la habitaci贸n despu茅s de cenar, que atribuy贸 al vino y los nervios. Al entrar en la habitaci贸n, empuj贸 a Clara contra la pared y comenz贸 a besarla. Ella se retorci贸 contra su cuerpo, dej谩ndose llevar, pero pronto le cort贸. 鈥擡spera un poco, Fidel. Esto no est谩 bien鈥 鈥擯ero Clara鈥 驴ahora te vas a arrepentir? Se tumb贸 en la cama, exasperado. 鈥擲贸lo un momento 鈥攕e excus贸 ella, mientras sacaba su m贸vil del bolso. 鈥擯rometimos olvidarnos de todo, al menos por esta noche. Ella marc贸 un n煤mero. 鈥斅ola, mi amor!鈥 Es mejor que no hayas venido, te aburrir铆as鈥︹擟lara puso los ojos en blanco y sonri贸鈥. Espera, te paso a pap谩. 鈥斅ola campe贸n! Habl贸 un ratito con su hijo mayor y devolvi贸 el m贸vil a su esposa. 鈥斅縏odo bien, mi vida? 鈥擲铆. 驴Por d贸nde 铆bamos?"


2潞 PREMIO. Ic铆ar Muguerza L贸pez, con su relato "El Caballero" inspirado en Castilla Termal Olmedo (Bono regalo Alimenta tu bienestar 4*)


鈥淎mor, no te llame amor el que no te corresponde鈥"鈥 "Un poco de Lope es bueno para los desenga帽os", pens贸. "Lope, un Ribera y una chocolatina, el pack completo de escritura y desamor". No quer铆a ser fr铆vola, pero por delante ten铆a una noche de ordenador y ex谩menes por corregir. Un sacrilegio, eso de llev谩rselos al balneario. "Ah, s铆, y un albornoz, c煤spide del sibaritismo", y se estrech贸 un poco las solapas, para que cubriesen su pecho, refugi谩ndose en el rizo caliente y suave. "Esta noche le mataron/ al Caballero, /a la gala de Medina, la flor de Olmedo"鈥 Le gustaba aquello de inventar juegos literarios para sus alumnos; encontraba que ellos se mostraban m谩s predispuestos a involucrarse si se sent铆an protagonistas. "驴Por qu茅 tiene que morir el Caballero? 驴Pod茅is imaginar otro final? 隆Un diez si adem谩s salv谩is a do帽a In茅s!" Se preguntaba de d贸nde sal铆a ese impulso de buscar siempre un final feliz para las ficciones m谩s o menos tr谩gicas que le铆an en clase. Quiz谩s ese mismo af谩n reparatorio era el que aplicaba a su propio coraz贸n. Ense帽ar la palatabilidad de una sonrisa鈥 Con eso ya les daba por preparados. La vida no era tan complicada, aunque ahora se abriese como un abismo ante ellos. Juguete贸 con sus pies desnudos. El suelo irradiaba. Dej贸 que se deslizasen por el parqu茅 y se sent贸 con un bol铆grafo en la mano. Quiz谩s esta noche encontrar铆a, por fin, su "verso rhema", su peque帽a revelaci贸n propia. "Un verso para cada descalabro", sonri贸.  "Que como el tiempo se pasa, se pasa la hermosura". 脡ste era bueno, pero tampoco era suyo. De nuevo Lope. Aquella tarde se lo hab铆a repetido, bajando pelda帽o a pelda帽o hasta la piscina termal, sintiendo c贸mo su cuerpo cansado reviv铆a con el agua. Llamaban a la puerta. Se levant贸 a abrir, a煤n con el bol铆grafo en la mano. - Buenas noches. - Buenas noches, adelante. Le tra铆an una botella de vino que ella no hab铆a pedido. - Es para usted, sin duda. Es su n煤mero de habitaci贸n. Si no desea abrirla puede llevarla de vuelta a casa, pero trae una tarjeta. - 隆Ah, vale! Muchas gracias, feliz noche 鈥 se despidi贸. Apoyada en la puerta entrecerrada examin贸 el sobre de color vainilla. La tinta y la pluma parec铆an lopescas, qu茅 broma tan divertida. Pero 驴de qui茅n?  "Hab茅is pagado mi amor", dec铆a, y firmaba "Alonso". Prorrumpi贸 en una carcajada. 隆Para ella nada era inveros铆mil! El Caballero viv铆a, 隆y se hab铆a fijado en sus sesenta redacciones sin corregir y en su peque帽a libreta vac铆a de apuntes! 隆Qu茅 inspirador! Se sinti贸 deliciosamente observada鈥 隆Qu茅 maravillosa idea haber venido a aquel balneario!  Mir谩ndose de reojo en el espejo comprob贸 que su dulce desali帽o era lo suficientemente encantador, y se dispuso a abrir la botella. Sirvi贸 dos copas y se sent贸, expectante, sobre la cama. En el pueblo las campanas ta帽eron: eran las doce, la hora literariamente propicia para tal encuentro. Pero no pas贸 nada. A excepci贸n, quiz谩s, de la presencia de cierto humo sonoro que conten铆a un mandato persistente. Una voz que, si b"



3eros PREMIOS. 


- Jos茅 Luis Atalaya Serna, con su relato inspirado en Castilla Termal Monasterio de Valbuena:

"A煤n no s茅 por qu茅 me enamor茅 de ella. Tal vez por sus lindos ojos del color del mar, o por su risa explosiva, o quiz谩s por su expresiva forma de bailar. Tampoco s茅 por qu茅 ella se enamor贸 de m铆. El caso es que iba a pedirle que se casara conmigo, e iba a hacerlo a lo grande. Hab铆a reservado una suite en el hotel balneario Castilla Termal Monasterio de Valbuena, una 芦Escapada rom谩ntica禄 que inclu铆a, adem谩s del alojamiento, acceso ilimitado a la piscina termal, almuerzo y una botella de espumoso acompa帽ada de frutas con chocolate; a todo ello, yo hab铆a a帽adido un 芦Ritual Ribera del Duero禄, un relajante tratamiento con vino con el que ella disfrutar铆a, sin duda. Adem谩s, hab铆a comprado un anillo de brillantes que me hab铆a costado una fortuna; pero la mujer a la que estaba destinado merec铆a la pena.  Y ah铆 estaba yo, delante de puerta del hotel, en medio de un maravilloso patio, m谩s solo que la una. Ni siquiera me dio tiempo a decirle nada. Cuando llegue a casa de trabajar, vi sus maletas en la cocina. Mientras masticaba unas galletas me dijo que hab铆a perdido su amor por m铆, por tanto, lo mejor era marcharse. Agarr贸 las maletas y se march贸. Me qued茅 estupefacto, como si hubiera visto una pel铆cula sin sentido con un mal final, con un desastroso final.  Ya en la recepci贸n del hotel, la primera contrariedad cuando me preguntaron por mi se帽ora; les dije que me hab铆a dejado y que ven铆a solo. En el restaurante la segunda: en mi mesa hab铆a dos platos, dos cubiertos, dos copas de vino y una botella de vino Converso que decid铆 beb茅rmela yo solito. Cog铆 la botella y me llen茅 la copa. Mientras saboreaba un exquisito caldo de uva tempranillo, perfectamente equilibrado, me pregunt茅 en voz alta por qu茅 se llamaba Converso.  鈥擫os conversos eran trabajadores no religiosos que ayudaban a los monjes en las tareas agr铆colas a cambio de comida y cobijo 鈥攐铆 decir a una mujer. En la mesa de al lado estaba sentada un mujer, tal vez de unos treinta y cinco, como yo. Frente a ella una silla vac铆a, un plato, un cubierto y una copa de vino.  鈥擥racias. Observo que a usted tambi茅n le han dado calabaza. 鈥擬i difunto marido 鈥攄ijo con naturalidad. 鈥擯erd贸n, no deseaba ser grosero. 鈥擭o lo ha sido. Pero a usted s铆 le han dado calabaza. 驴Me equivoco? Saqu茅 el anillo de brillante que hab铆a comprado para mi novia, el cual, no s茅 por qu茅, lo hab铆a tra铆do conmigo, y se lo ense帽茅. 鈥擸 de las gordas 鈥攄ijo ella鈥. Venga, si茅ntese conmigo a comer. A mi difunto ya no le importa, y nos vendr谩 bien un poco de conversaci贸n mientras comemos. Agarr茅 la botella y mi copa y me sent茅 en la silla del difunto esposo. Despu茅s del almuerzo paseamos por el claustro. Deambular por aquel p茅treo espacio con su compa帽铆a me hizo olvidar. Luego nos ba帽amos en la piscina termal, y nos dimos el masaje corporal y la envoltura de vino que hab铆a contratado. Lleg贸 la noche y cenamos en la terraza de verano. 鈥擡n tu habitaci贸n o en la m铆a 鈥攄ijo con naturalidad. Cuando una puerta se cierra, una ventana se abre."


- Yolanda S谩nchez Salazar, con su relato "Juana" inspirado en Castilla Termal Olmedo:

"Juana estaba pr谩cticamente a oscuras. La luz que alumbraba la peque帽a vela era m铆nima y apenas se pod铆a vislumbrar la amplia pero austera estancia. Ten铆a los ojos cerrados y estaba sumergida hasta el pecho en una poza de la que emerg铆an aguas subterr谩neas muy c谩lidas. Llevaba unas horas dentro y su piel estaba completamente ajada pero no le afectaba. La vieja curandera (o bruja) de la villa de Olmedo, a la que hab铆a requerido en varias ocasiones para que se acercara al monasterio, le hab铆a afirmado encarecidamente que esas aguas naturales la curar铆an de su locura. Pero, 驴estaba realmente loca? 隆No, y no! se respond铆a a s铆 misma. En ese monasterio tan humilde, llamado del "Sancti Spiritus", su padre Fernando y su hijo Carlos la hab铆an encerrado injustamente. La hab铆an acusado de loca, tan s贸lo porque ella no quer铆a doblegarse ante Dios, no quer铆a someterse a las leyes de los hombres, tan injustos e intolerantes, no quer铆a renunciar a amar y ser amada. 隆No, no estaba loca! Ella no era "Juana, la loca", como se rumoreaba en todos los mentideros. Simplemente estuvo y todav铆a estaba loca de amor por Felipe, su amado y "hermoso" esposo, pero si ten铆a por ello alg煤n trastorno, como aseguraban, estaba segura de que esas calientes y minerales aguas la sanar铆an definitivamente. 驴Podr铆a acaso entonces volver al lecho de su marido? La fuerza del sino lo dir铆a. Ensimismada en estos pensamientos Juana se durmi贸. Y justo al apagarse la candela despert贸. Al abrir los ojos, Juana contempl贸 embelesada una lujosa habitaci贸n con amplios ventanales desde los cuales se ve铆an unos jardines maravillosos similares a los que adornan externamente el palacio de "La Alhambra", tan adorado por su madre Isabel. En 茅stos se pod铆an ver unas enormes albercas y distintas gentes paseando por los alrededores o ba帽谩ndose en ellas. Juana no reconoc铆a nada. De las blancas e impolutas paredes de esa extra帽a habitaci贸n colgaba una placa que rezaba "Castilla Termal Olmedo". Sorprendida pens贸: 驴c贸mo pudo ella haber le铆do tal mensaje? Nunca hab铆a aprendido a juntar las letras en toda su discreta y monacal vida. Esa labor estaba destinada a los monjes copistas que trabajaban en los monasterios. En cambio, 隆sab铆a leer! Una voz dulce y muy cercana termin贸 por despertarla del todo. Su acompa帽ante le preguntaba si hab铆a descansado bien con un tierno beso. 隆Ahora s铆! Se acababa de dar cuenta de que todo hab铆a sido un sue帽o producido por el entorno m谩gico del BALNEARIO DE OLMEDO, en el cual estaban disfrutando su pareja y ella desde hac铆a unos d铆as. Un paraje id铆lico impregnado de tanto misterio que era capaz de transportarte al siglo XVI. Sus muros medievales, sus piedras, sus habitaciones construidas sobre antiguas celdas, sus ricas aguas, sus frisos, su claustro y sus columnas te invitaban a recrear el pasado. 驴Ser谩 verdad que el esp铆ritu de Juana anda rondando por todo el balneario? La protagonista de este relato esta dispuesta a seguir comprob谩ndolo."


- Raquel Crespo, con su relato "Origen" inspirado en Castilla Termal Olmedo:

"Mi voz jam谩s ha sido escuchada. Hasta hoy. He permanecido en silencio durante toda mi vida y eso, cr茅eme, es mucho tiempo. Porque, 驴qui茅n querr铆a escucharme a m铆, apenas visible, casi imperceptible, tan fr谩gil y vulnerable? 隆Pero a la vez tan poderosa y llena de la esencia pura de la vida que comparto contigo! Tenemos m谩s en com煤n de lo que imaginas. Mi voz habitada por mil historias pasadas, vibra deseosa por contarte la m铆a propia. Mi historia es tambi茅n parte de la tuya. 驴Sabes? Yo soy un retazo de la historia de otros que como t煤 llegan a m铆 ignor谩ndome. Quiz谩 fue el 谩nimo de explorar lo desconocido o sencillamente la respuesta instintiva a mi ineludible destino que como un zahor铆 milenario me llamaba desde el exterior, lo que me impuls贸 a abandonar, hace siglos, mi tranquila oquedad. Mi 煤tero materno fue un profundo y apacible acu铆fero subterr谩neo. Una acogedora cavidad donde el tiempo era tan solo un na煤frago sin prisa meci茅ndose sobre m铆. Yo entonces era una entidad indefinida formando parte de un todo, inconsciente a煤n de mi propia existencia. Pero, como lo que est谩 llamado a ser sucede siempre, me desprend铆 suavemente de aquella masa uniforme y adormecida de agua dulce. Adopt茅 al instante mi inequ铆voca forma de gota. Por primera vez fui yo. 脷nica e infinita. Ligera y cristalina. Libre y eterna. Desafi茅 a la gravedad decida a emprender mi viaje hacia el exterior con el convencimiento at谩vico de que algo me espera fuera. Ascend铆 lentamente a trav茅s de las entra帽as de mi madre tierra acariciando su vientre rocoso y oscuro. 驴C贸mo imaginar que aquella sinuosa senda que trazaba ser铆a tan valiosa? Emerg铆 con esfuerzo al exterior cual criatura reci茅n parida por su madre. Y en ese preciso instante, arrullada por la luz y el viento, hice historia. Yo, una simple e insignificante gota de agua, cambi茅 el curso de la Historia. Cierto es que no el de la historia del mundo, pero s铆 la de un peque帽o lugar y sus gentes. Porque yo, querido lector, no soy una gota cualquiera. Yo soy la gota primigenia que inici贸 la leyenda. Soy la gota que dio origen al Balneario de Olmedo-Castilla Termal. Sin m铆, este entorno revestido de un halo casi sagrado que ahora disfrutas, este antiqu铆simo recinto monacal renacido de sus ruinas que rezuma historia y donde a煤n resuenan los ecos de ilustres personajes (Sancha de Castilla, Juana La Loca, Santa Teresa), nunca hubiera existido como lo conoces. Ahora s茅 de mis beneficios y virtudes. S茅 que soy solaz, retiro, descanso, sanaci贸n... S茅 que despierto deseos de volver, que dejo huellas indelebles en la memoria, en la piel, en el alma. S铆, yo, una humilde gota de agua. Y si en mi sencillez natural he originado algo tan prodigioso como esto, t煤, que te sumerges en mis aguas confiando en mis poderes curativos, en tu condici贸n de humano, 驴qu茅 no podr谩s lograr en tu vida?  Mientras lo piensas, te espero en la piscina termal. A m铆 tambi茅n me gusta relajarme. Ya te dije que ten铆amos m谩s cosas en com煤n de lo que imaginabas."


- Fernando Rubio Rom谩n, con su relato inspirado en Castilla Termal Monasterio de Valbuena:

"Era una noche fr铆a de invierno cuando llegu茅 al Monasterio de Valbuena. El edificio hist贸rico, restaurado con gran esmero por Castilla Termal Hoteles, me recibi贸 con sus majestuosas paredes de piedra y sus techos altos de madera. Era como si hubiera entrado en un mundo diferente, lejos del ruido y la prisa de la ciudad. Me acomod茅 en mi habitaci贸n, un espacio amplio y confortable con vistas a los jardines del monasterio. Al encender la chimenea, el aroma a le帽a invadi贸 el aire y me envolvi贸 en una sensaci贸n de paz y tranquilidad. Me sent茅 en el sill贸n y abr铆 mi cuaderno para comenzar a escribir. Mientras mis dedos se deslizaban sobre el papel, mi mente empez贸 a evocar historias de otros tiempos. De repente, escuch茅 unos pasos en el corredor. Me levant茅 y abr铆 la puerta, no hab铆a nadie. La sensaci贸n de que alguien me observaba me hizo erizar la piel. 驴Ser铆a mi imaginaci贸n o hab铆a algo m谩s? Decid铆 salir a dar un paseo por el monasterio, con la esperanza de disipar mis pensamientos y volver a concentrarme en mi escritura. Mientras caminaba por el claustro, vi a lo lejos una figura encapuchada que se alejaba r谩pidamente. Intrigado, segu铆 sus pasos. Al llegar a una de las antiguas celdas, encontr茅 un cuaderno abandonado sobre la mesa. Al hojear sus p谩ginas, descubr铆 que era el diario de un monje que hab铆a vivido en el monasterio hace siglos. Me qued茅 absorto en la lectura, fascinado por la historia. De repente, escuch茅 unos pasos detr谩s de m铆. Al girarme, vi al monje encapuchado que se acercaba lentamente. Me qued茅 petrificado, sin saber qu茅 hacer. El extendi贸 su mano y me entreg贸 una llave antigua. Con un gesto, me indic贸 que lo siguiera. Me llev贸 a trav茅s de pasadizos secretos y escaleras de piedra hasta una habitaci贸n. En el centro hab铆a una cama con dosel, rodeada de velas y flores. Me mir贸 y dijo: "Esta es la habitaci贸n de los reyes en sus visitas al monasterio. Aqu铆 se gestaron grandes historias y se forjaron alianzas entre reinos. Hoy, t煤 eres el rey de este espacio. Qu茅date aqu铆 y escribe las historias que este lugar te inspire". Me sent茅 en la cama, con el coraz贸n latiendo fuerte en mi pecho, y empec茅 a escribir. Las palabras flu铆an con facilidad. Escrib铆 sobre el pasado glorioso del monasterio, sobre haza帽as de caballeros que lo defendieron y reyes que lo visitaron. Tambi茅n escrib铆 sobre c贸mo el monasterio hab铆a sido transformado en lugar de descanso y relajaci贸n para los viajeros hoy en d铆a. Al terminar, sal铆 de la habitaci贸n y me encontr茅 con el monje. Me mir贸 sonriendo y dijo: "Has escrito una gran historia, y honrado a este lugar con tus palabras. Guarda la llave como recuerdo y lleva contigo la inspiraci贸n que te ha dado este lugar". Agradecido, sal铆 del monasterio con la sensaci贸n de haber vivido algo m谩gico e inolvidable. Desde entonces, cada vez que visito alguno de los hoteles de Castilla Termal, recuerdo aquella noche en Valbuena y me inspira para seguir escribiendo historias que honren el patrimonio de estos lugares."


- Eva Fern谩ndez Rivera, con su relato inspirado en Castilla Termal Olmedo:

"El espect谩culo era sublime. Pod铆amos disfrutar de la nieve al aire libre, mientras nos sumerg铆amos en c谩lidas aguas termales con las burbujas acariciando nuestro cuerpo. Cuatro amigos. Las caras vueltas hacia el cielo, inmersos en el absoluto placer del momento. De vez en cuando nos mir谩bamos y las carcajadas brotaban de las gargantas. Copos de nieve se adher铆an a nuestro cabello. De repente M谩ximo pregunt贸:  驴Os imagin谩is algo mejor? Todos negamos con la cabeza, pero a los diez segundos le contest茅: S铆, estar en el monasterio al principio, ser los primeros que lo hubieran visto. De repente el agua burbujeante empez贸 a crear remolinos que nos hundieron al fondo de la piscina termal. Todo sucedi贸 muy r谩pido, pero aun as铆, pudimos agarrarnos las manos e ir juntos al viaje en el tiempo que nos esperaba. Caballeros templarios cabalgaban por el monasterio. Sus capas blancas con la sencilla cruz roja flotaban por encima de la cabalgadura. Hermosos caballos con poderosas crines relinchaban, entre un fuerte clamor de cascos.  Otro remolino de agua nos traslad贸 a una mesa redonda. Los cuatro sentados en ella, uno tras otro, con las manos unidas y una mirada de absoluto asombro en el rostro. Alrededor nuestro, los caballeros nos contemplaban con sus copas alzadas, rebosantes de vino, bellamente decoradas con piedras brillantes, brindando en nuestro honor. 隆Por nuestros ilustres invitados! Les damos la bienvenida a nuestro reci茅n inaugurado monasterio.  Todos se pusieron de pie a la vez, uniendo sus copas en el centro de la mesa, esperando nuestra reacci贸n. Como pudimos, nos levantamos y alzando las nuestras finalmente, juntamos todas con un choque de cristales y vino rebosante. Un caldo delicioso se derramaba a trav茅s de la garganta. La mesa era espl茅ndida, realizada en maderas nobles emanaba un olor c谩lido que nos traslad贸 unos segundos despu茅s a un bosque. El ruido de los choques entre espadas se hac铆a ensordecedor. Nos encontr谩bamos rodeados de altos 谩rboles, mientras los caballeros en sus caballos se debat铆an en una sangrienta batalla al grito de 芦Non nobis, Domine, non nobis, sed Nomini Tuo da gloriam禄. Empezamos a correr a trav茅s del bosque. A lo lejos vislumbr谩bamos el antiguo monasterio. Las sombras ca铆an r谩pidamente tras nosotros. Entramos desaforados a trav茅s de un tenue pasillo que se fue transformando paulatinamente en el vest铆bulo del actual balneario. Una se帽orita con la voz agradable nos dio la bienvenida a Olmedo, inst谩ndonos con una suave sonrisa, a cambiar el atuendo para la cena ya que el actual no estaba permitido. Mir谩ndonos incr茅dulos, comprobamos que 铆bamos en ba帽ador, descalzos y con tan solo una capa blanca con una cruz roja por encima. Balbucimos un lo siento, y corriendo nos fuimos de nuevo a la piscina exterior.  Ya dentro del burbujeante agua nos miramos unos a otros y la pregunta brot贸 de manera un铆sona: 驴Ha sido real? M谩ximo sonriendo, levant贸 su mano junto a una bella copa tallada con piedras preciosas alrededor. S铆, lo fue."